No seamos injustos con Henry
Thierry Henry está pillando la del pulpo. Hace semanas que el francés está en el ojo del huracán. La polémica mano que sacó a pasear con Francia y un inicio titubeante del galo han sido el detonante de una avalancha de críticas hacia su persona.
Cierto es que ya no desborda como antes, que no tiene la magia del que fuera el ídolo del Arsenal y que no está acertado de cara a gol. Pero incluso en su versión más tibia sigue siendo del agrado de Guardiola. Por algo será.
Henry es un jugador aparentemente frío, al que a veces parece no interesarle el partido y desprende un aire de pasotismo que no convence a la grada. Muchos franceses han sido así; Anelka, Benzema, Vieira, Trezeguet, Dugarry…
Pero que sea frío en el campo no quiere decir que no cumpla con su función. Incluso el peor Henry fija a su lateral en cada partido, busca el desborde, varía de posición, alterna el centro con las diagonales, opta al gol, va de cabeza y, lo más importante, intimida porque es Henry. Con esas armas juega Guardiola para seguir ganando partidos. Los goles y el mejor Henry ya vendrán. No seamos injustos con un jugador que lo ha sido todo y que lo ha ganado todo. Henry es un secundario de lujo en un Barça plagado de estrellas.
